Palabras de charadas de disney
30 personajes de Disney para charadas, de Mickey a Stitch: cuáles adivinan los niños al primer gesto y cómo jugar la misma lista cuando hay puros adultos.
Disney es la categoría que hay que sacar cuando en la mesa hay niños, y no por una razón sentimental sino por una técnica: los personajes de Disney están diseñados para reconocerse por su silueta. Unas orejas redondas, una trenza larguísima, una nariz de zanahoria, unos tentáculos. Esa es literalmente la manera en que un estudio de animación construye un personaje, y resulta ser también la manera en que se gana una ronda de charadas. Por eso un niño de seis años puede ganarle a un adulto en esta lista: no necesita recordar la trama, necesita reconocer una forma. La lista trae 30 personajes de casi noventa años de películas, desde Blanca Nieves y Mickey hasta Moana y Stitch, y está armada para que haya al menos cinco que cada persona en la mesa vio de chica, sin importar si esa persona tiene ocho años o cincuenta.
30 palabras de disney
- Mickey Mouse
- Minnie Mouse
- Donald Duck
- Goofy
- Blanca Nieves
- Cenicienta
- Bella
- Bestia
- Ariel
- Úrsula
- Mulán
- Rapunzel
- Elsa
- Anna
- Olaf
- Woody
- Buzz Lightyear
- Aladino
- Genio
- Jazmín
- Simba
- Scar
- Pumba
- Dumbo
- Peter Pan
- Campanita
- Capitán Garfio
- Maléfica
- Moana
- Stitch
Cómo actuarlas
Con Disney se actúa la forma antes que el personaje. Mickey son las dos orejas redondas sobre la cabeza y nada más; Elsa es el brazo estirado congelando; Olaf es la nariz de zanahoria; Dumbo son las orejas enormes aleteando; Úrsula son los tentáculos; Ariel es la cola de sirena. Elige un rasgo, hazlo grande y sosténlo, sobre todo si juegas con niños: los adultos encadenan cinco gestos creyendo que ayudan y lo único que logran es que nadie fije ninguno. Para los personajes que comparten película, agrega un segundo rasgo que los separe —Bella baila, Bestia ruge; Simba es un cachorro, Scar tiene la cicatriz— porque el error más común aquí es que el grupo grite la película entera sin llegar nunca al personaje. Y si actúas para niños muy chicos, se vale hacer el sonido.
Los que caen en tres segundos y los que hay que trabajar
No todos los personajes de la lista pesan lo mismo. Hay un grupo que cualquier niño adivina casi de inmediato porque tiene un rasgo único e imposible de confundir: Mickey y sus orejas, Elsa congelando, Olaf y la zanahoria, Dumbo y las orejas, Buzz Lightyear y las alas, Ariel y la cola. Esas seis son las que conviene sacar primero, para que la mesa arranque con confianza y los más chicos se enganchen. Hay un segundo grupo que se adivina por la película y no por el personaje: Bella, Bestia, Jazmín, Genio, Campanita, Capitán Garfio. Ahí el grupo llega rápido al título pero se queda atorado entre los dos protagonistas, así que quien actúa tiene que agregar el rasgo que los separa o la ronda se pierde a diez segundos del final. Y hay un tercer grupo, el más difícil, que depende de la edad de quien mira: Blanca Nieves y Cenicienta las tienen los adultos, Moana y Stitch los niños. Si la partida es por equipos, reparte al menos un personaje de cada grupo por lado, porque una ronda de puros clásicos frente a un equipo de nueve años está perdida antes de empezar.
Cómo jugar la misma lista con puros adultos
Sin niños en la mesa, Disney se vuelve demasiado fácil y hay que subirle la dificultad cambiando la regla, no la lista. La primera variante es sin manos: solo se vale actuar con la cara y la postura, lo que elimina de golpe todos los atajos —no hay orejas de Mickey, no hay tentáculos de Úrsula— y obliga a actuar la personalidad del personaje en vez de su silueta. La segunda es la del villano invertido: se actúa a cada personaje como si fuera el antagonista de su propia película, así que Cenicienta se vuelve amenazante y Maléfica se vuelve dulce, y el grupo tiene que adivinar de todos modos. La tercera, la que mejor funciona con un grupo que ya lleva un rato en la mesa, es la de la escena triste: hay que actuar el momento más dramático de la película del personaje sin hacer el gesto obvio, y resulta que media mesa recuerda con una precisión incómoda el final de Toy Story. Y si quieren una versión por equipos, dividan por época de estreno: los clásicos contra los modernos, con los noventa como zona neutral que puede jugar cualquiera.

