Los 5 mejores juegos para el Día de Muertos
Cinco juegos para el Día de Muertos: charadas, lotería mexicana, calaveritas literarias e historias de la ofrenda para el 1 y 2 de noviembre en familia.

Los cinco juegos para el Día de Muertos son Cartegorías, la lotería mexicana, el concurso de calaveritas literarias, la historia detrás de la foto y la trivia de la ofrenda. En 2026 el 1 de noviembre cae domingo, así que la reunión grande es ese día. El 2 cae lunes y para casi todos es día de trabajo.
La noche siempre empieza bien. Se termina de poner la ofrenda, alguien trae el pan de muerto, se sirve el chocolate, se toman las fotos. Y después de eso, casi siempre, pasa lo mismo: todos se sientan, la plática se apaga, los niños se aburren y los adolescentes sacan el celular. La ofrenda queda ahí, bonita, mirada por nadie.
Estos cinco juegos arreglan eso. Ninguno pelea con la tradición: cuatro de ellos usan la ofrenda, las fotos o las palabras como material de juego, y el quinto sirve para los ratos muertos entre plato y plato. No hay que comprar nada. Funcionan con abuelos y con niños en la misma mesa, que es justo lo difícil de esta noche.
1. Cartegorías — para la sobremesa, cuando la plática ya se apagó
Es charadas, pero en el celular. Pones el teléfono en tu frente con la pantalla hacia el grupo. Tú no ves la palabra; los demás sí, y te gritan pistas. Si le atinas, inclinas el teléfono hacia adelante. Si te trabas, hacia atrás y pasas a la siguiente. Cada ronda dura un minuto.
Para esta noche sirve por una razón simple: nadie tiene que levantarse de la mesa. La sobremesa del Día de Muertos es larga y se va apagando sola. Una ronda de un minuto la vuelve a prender sin sacar a nadie de su silla.
Y funciona con la mesa mezclada, que es el problema real. Con categorías como México, Comida o Música de los setenta y ochenta, la abuela gana rondas que los nietos no. Con Disney, Anime o Videojuegos, los niños arrasan. Nadie queda fuera y nadie se aburre esperando su turno.
Un detalle práctico: si hay niños chicos, jueguen por equipos en vez de por persona. El que trae el teléfono en la frente es uno solo, pero las pistas las grita todo su equipo. Así los de cinco años participan sin tener que leer nada.
2. Lotería mexicana
La de siempre. El mazo, los cartones, y frijoles o dulces para ir tapando. Alguien canta las cartas y los demás buscan.
En esta noche cae perfecto porque el mazo ya trae la temática puesta: La Muerte, El Catrín, La Dama. No hay que adaptarle nada. Y es el único juego de la lista donde una señora de ochenta años y un niño de seis juegan exactamente en igualdad de condiciones, porque todo es suerte.
Cómo hacerlo más divertido: el que canta no dice el nombre de la carta, dice el verso. "El que a buen árbol se arrima..." para El Árbol. Si no se sabe los versos tradicionales, que se los invente sobre la familia: "La que siempre llega tarde a la cena" y todos voltean a ver a la tía. Ahí es donde el juego deja de ser lotería y se vuelve la parte más divertida de la noche.
Variante: usen calaveritas de azúcar chicas como fichas en lugar de frijoles. Al final, cada quien se come su cartón.
3. Concurso de calaveritas literarias
Las calaveritas literarias son versos cortos y burlones donde la Muerte viene por alguien que sigue vivo. Se escriben desde hace más de cien años, salían en los periódicos, y siempre son de cariño: uno le escribe una calaverita a la gente que quiere.
Cómo armar el concurso:
- Cada quien saca un papelito con el nombre de otra persona de la mesa. Que nadie diga a quién le tocó.
- Ocho líneas máximo. Tienen que rimar, aunque sea mal. La rima mala da más risa que la buena.
- La Muerte tiene que aparecer y tiene que llevarse a la persona.
- Quince minutos para escribir. Ni uno más, porque si no la gente lo piensa demasiado.
- Se leen en voz alta, de pie. El que la escribió lee; el aludido no puede defenderse hasta el final.
- Votación a mano alzada. El premio es simbólico: la última pieza de pan de muerto.
Funciona porque obliga a los adultos a hacer el ridículo primero. Después de que el tío leyó su verso y todos se rieron, los adolescentes ya no tienen pretexto para quedarse callados.
Para los niños que todavía no escriben, que la dicten. Un adulto anota.
4. La historia detrás de la foto
Este es el que de verdad importa, y es el más fácil de todos.
Cada persona escoge una foto de la ofrenda y cuenta una historia de esa persona. No la biografía completa: una escena. La vez que se perdió manejando. El platillo que solo ella sabía hacer. La discusión que ganó. Dos minutos, no más. Al terminar, los demás pueden hacer una sola pregunta.
Reglas mínimas:
- Uno a la vez, sin interrumpir.
- Vale repetir persona, pero no historia.
- Si alguien se quiebra, se para y ya. No pasa nada.
Por qué vale la pena: los niños de la casa nunca conocieron a la mitad de la gente de esa ofrenda. Esta es la única noche del año en que alguien se los cuenta. Y los abuelos, que normalmente son los más callados de la mesa, aquí son los que más tienen que decir.
Consejo: graben el audio con un celular sobre la mesa. Nadie lo pide en el momento y todos lo agradecen tres años después.
5. Trivia de la ofrenda
Veinte preguntas sobre lo que está puesto en la mesa de la ofrenda. Dos equipos. Se puede jugar mientras se cena.
Sirve para algo más que pasar el rato: casi todos ponemos la ofrenda por costumbre, sin saber qué significa cada cosa. Estas son las preguntas que siempre funcionan, con su respuesta:
- ¿Para qué es el cempasúchil? Su color y su olor le marcan el camino a las almas hasta la ofrenda.
- ¿Para qué es el vaso de agua? Para que el alma tome después del viaje largo.
- ¿Para qué es la sal? Para purificar y para que el alma pueda ir y volver sin corromperse.
- ¿Qué representa el papel picado? El aire, uno de los cuatro elementos que debe tener toda ofrenda. Los otros tres son el agua, el fuego de las velas y la tierra de la fruta y la comida.
- ¿Para qué se quema copal? Limpia el lugar y su humo lleva las oraciones hacia arriba.
- ¿Qué significa la forma del pan de muerto? La bolita de arriba es el cráneo y las tiras cruzadas son los huesos. El pan redondo es el círculo de la vida y la muerte.
- ¿Qué diferencia hay entre el 1 y el 2 de noviembre? El 1 se recibe a los que se fueron siendo niños. El 2, a los adultos.
- ¿A dónde viajaban las almas según los mexicas? Al Mictlán, y el viaje tardaba cuatro años.
- ¿Qué animal ayudaba a cruzar el río del inframundo? El xoloitzcuintle, el perro sin pelo.
- ¿Por qué la ofrenda tiene niveles? Cada nivel es una etapa del camino. Las de siete niveles marcan los siete pasos que el alma tiene que cruzar.
Cómo repartir los equipos: abuelos y niños de un lado, todos los demás del otro. Suena desbalanceado y no lo es. Los abuelos se saben las respuestas y los niños son los que se acuerdan de lo que oyeron hace un rato.
El cronograma de la noche del 1 de noviembre
- 6:00 PM — Se termina la ofrenda. Que los niños pongan el papel picado y acomoden las fotos. Es la mejor parte para ellos y les da contexto para todo lo que viene.
- 7:00 PM — Cena. Trivia de la ofrenda mientras se come. No estorba, se juega sentado y con la boca llena.
- 8:00 PM — La historia detrás de la foto. Es el momento correcto: ya cenaron, todavía nadie se quiere ir, y la casa está en silencio.
- 9:00 PM — Calaveritas literarias. Quince minutos de escribir, veinte de leer. Después de la parte seria, esto vuelve a subir el ánimo.
- 9:45 PM — Lotería. Con chocolate y pan de muerto en la mesa. Aquí se van los que traen niños chicos.
- 10:30 PM — Cartegorías. Los que se quedaron ya están sueltos y las actuaciones se ponen ridículas. Se acaba cuando se acaba.
El Día de Muertos no es Halloween en español. Halloween es una fiesta de sustos; esta es una fiesta de visitas. La UNESCO la nombró Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad justamente por eso: no es una noche para tenerle miedo a la muerte, sino para ponerle la mesa.
Si tu casa celebra las dos, los juegos para Halloween del sábado 31 y estos del domingo 1 se complementan sin repetirse: la del sábado es de disfraces y sustos, la del domingo es de mesa y memoria. Y si en la reunión hay niños de varias edades, estos juegos en familia funcionan igual de bien cualquier día del año.
Preguntas frecuentes sobre juegos para Día de Muertos
¿Está mal jugar durante el Día de Muertos? No. La tradición nunca fue solemne. En los panteones de Michoacán y Oaxaca la gente pasa la noche comiendo, cantando y contando chistes junto a las tumbas. Las calaveritas literarias son burlas escritas sobre la muerte y llevan más de cien años publicándose. Jugar es parte de la fiesta, no una falta de respeto.
¿Cuál es la diferencia entre el 1 y el 2 de noviembre? El 1 de noviembre se recibe a las almas de los que murieron siendo niños. El 2 de noviembre es para los adultos. La ofrenda se termina de poner el 31 de octubre por la noche y se levanta después del 2. En 2026 el 1 cae domingo y el 2 cae lunes, día laboral, así que casi todas las reuniones grandes van a ser el domingo.
¿Qué juegos sirven si hay niños chicos en la reunión? La lotería y Cartegorías por equipos. La lotería es puro azar, así que un niño de seis años le puede ganar a todos. En Cartegorías, que el niño esté en un equipo gritando pistas en vez de traer el teléfono en la frente. La trivia también sirve si se juega en equipos mezclados.
¿Cuánto dura una reunión de Día de Muertos bien armada? Cuatro o cinco horas. Una hora para terminar la ofrenda y cenar, dos horas de los juegos con historias, y una o dos más de lotería y charadas para los que se quedan. Más de eso y los niños se duermen en el sillón.
¿Y si mi familia no pone ofrenda? Tres de los cinco juegos funcionan igual. Cartegorías, la lotería y las calaveritas no necesitan ofrenda. Para "la historia detrás de la foto" basta con que cada quien lleve una foto en el celular. La trivia se puede jugar sobre la tradición en general, aunque no haya nada puesto en la mesa.
¿Cómo hago que los adolescentes participen y suelten el celular? Dales el trabajo, no la invitación. Que uno grabe el audio de las historias, que otro cante la lotería, que otro lleve la cuenta de la trivia. Y empieza la noche con Cartegorías, que se juega precisamente con el celular: es más fácil que suelten el teléfono después de haberlo usado para jugar que antes.




